La Princesa Yasevé

Blog Literario, desde el rincón de los olvidos

miércoles, 22 de febrero de 2017

El alba

El alba

Blog literario, relexión
El Alba, reflexión, pensamientos
Tomo aire para mirar por la ventana, mientras el alba hace acto de presencia, inundando mi habitación con las gotas del rocío de un nuevo día. Necesito inspirar la mañana, abriendo este hueco entre la pared y el mundo, para expurgar los sinsabores de una noche sin conciencia, ahuecada por recuerdos ingratos y perdidos en el tiempo. Eterna noche de inquietudes, golpeada por el pasado y, en silencio volteo el colchón de arriba abajo, de derecha a izquierda, buscando ese agujero donde esconder este cuerpo, castigado por una mente atormentada.
Noche aciaga. Encerrada en aquella habitación, doble vuelta de llave, lanzada en el bolsillo de quien teme mi huida. Una cama y una mesita, de mobiliario. Esa luz blanquecina y muerta tan solo encenderla, aséptica y sin vida, anulando mi vista, alumbrando sin luz mi rostro, castigado por el miedo a descender a los infiernos para arder en los pensamientos negros y oscuros de dolor. Grito con la desesperación del condenado a muerte, clamando misericordia, impaciente por salir del encierro, muriendo en vida. Mis puños golpean la pared muda por la soledad y vestida de luto, esperando la hora del entierro. Pego, 1,2,3 puñetazos, grito: quiero salir, quiero vivir, mas nadie escucha mi voz. Lágrimas se escurren sin permiso, por esta cara hinchada de tantas horas enchufada a un gotero. Lloro sin clemencia, moqueando la desesperación de quien en soledad espera la rendición a la vida. Cuanta sed se acumula en esta boca, vacía de dientes, perdidos por tantas horas de ayuno, por tanto tiempo, de arrojar mi existencia al wáter de la desesperación.
¡Maldito sueño! Tan real, tan vivido, atormentando mi presente, agitando mi cuerpo en convulsiones de culpa. ¡Cómo explicar esta madeja de ideas confusas! ¡cómo describir esto que corree mis huesos y envenena mi sangre! Aislada, abandonada por este sol que batalla por abrirse al día, permanezco en la negrura de ese sueño que me persigue a todas horas. Y es que en aquella habitación morí una y otra vez, durante 150 días, mientras una llave giraba y giraba para salvaguardarme de mi misma. ¡Menuda paradoja! Pero salí, invicta del cuarto de los horrores, para fenecer en la prisión de los recuerdos.
Inspiro a borbotones el aire frío y gélido de este invierno, intentando congelar la noche pasada en un vaso que lanzaré al cubo de la basura. Eso es mi vida, un desperdicio que como el polvo se acumula en los muebles de este, mi refugio, ajena al barrendero que barre la acera. Sólo una mueca grotesca se dibuja en mí, porque eso soy, la caricatura de quien quise ser, sueños de niña ignorados por la mala memoria. Tanto dolor, tanta frustración en elipse orbitan en mi ser, y me abandono al abrigo de este cuerpo, guerrero de batallas perdidas al tiempo.
Ya no quiero la cordura que aquel encierro me entregó a fuerza de sangre y dolor. Ya no deseo ver esta ventana sin postigos, pues no se deja abrir para exhalar suspiros de amor.
Tan solo necesito esa mano que encoja la mía, para calmar las intrigas de esta mente ausente de toda realidad.
Blog literario, reflexión
Al Alba, reflexión

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