Blog literario, la escribiente.
Mi niña, reflexión
No creo en los días impuestos por los intereses de, vete a saber quién; pero debo decir que en mi fuero interno me emociono pensar como madre. Soy madre porqué quise, lo decidí yo, sin imposiciones, en el momento justo con la persona adecuada. De ella nació quién me devolvió la sonrisa y la vida. Una niña preciosa, de sonrisa fácil y alegría en sus venas. De conversación ágil y fuerza extrema. Esa es mi niña, a mis ojos, la belleza de sus rasgos y aún más, la belleza de espíritu.
La Naturaleza me concedió el tesoro más preciado, envuelto en ternura, con un lazo brillante en la seda de sus cabellos. Mi niña crece, se hace mujer con el silencio de los días, y los gritos de un cuerpo que estalla como la rosa del desierto. Se abre al mundo concediendo lo mejor de ella, y esperando el permiso para curiosear entre la fortuna y desdicha; entre libros y música; entre gentes buenas y muchas de malas. Esa es mi niña, emerge con la gula de aprender y el apetito de comerse el mundo. Esa es mi niña, la pupila de mis ojos negros y aunque tristes en las fotografías instantáneas, refulgen en su interior con la luz del primer Sol de la mañana.
No creo en las fiestas impuestas, mas mi corazón brinda con cava cada nuevo amanecer cuando contemplo esas mejillas sonrosadas por la adolescencia. Cuando escucho entre murmullos “mama, déjame un poquito más”. Y no sabes, mi niña, que sólo quiero parar el tiempo para retenerte en mis ojos, para qué ese momento se congele. No sabes mi niña, que me consume el lado oscuro de la vida y que pueda golpearte con la fuerza del soldado llevado por el odio. No sabes mi niña que protejo tus sueños, cuido tus deseos y alimento tus sueños.
No creo en las fiestas impuestas, pero hoy necesito decirte mi niña, como tantas veces te repito hasta la saciedad, cuánto te quiero, cuánto te amo. Amor que nació de mi vientre para desafiar a la mente y, más, desafiar a ingratos que no confiaban en mí.
Hoy mi niña, ésta tu madre, entre las arrugas de lo vivido y las canas de verte crecer, sólo deseo decir: Te quiero.